Cada semana cerca del fin de esta, me digo, ya quedan pocas horas.
Llevo 8 semanas en que, ya el día domingo, he tomado la decisión.
"Adiós mundo. No eres tu soy yo es que, no logré entenderte bien, cambias muy rápido, en fin, no somos el uno para el otro. No me mires así lo juro, no hay otro es que solo... quiero salir de aquí, alejarme de ti, mundo no-tan-cruel."
Siempre aparece alguna persona que necesita de mi.
O alguien que no merece sufrir por mi culpa. Cómo se lo digo, no puedo.
"A partir de esta noche, cuando juegue con mis letales conjuros, no nos veremos mas, pero no llores, se que vas a estar bien, mejor de hecho."
Cómo decirlo. Que suene cuerdo.
Explicar que las horas pasan, y me van quitando la luz de los ojos, pero... me veo obligada a fingir. Para ti montaba hermosas obras de teatro donde, todo para mi estaba bien. Incluso tu desdén.
Tu bienestar, me mantenía amarrada, sentir que podía ser útil en que te recuperes y selles todas las grietas de tu dolor con alguna plasticina de buena calidad.
Ya que no quieres, no recibes el amor que te tiendo, con las manos llenas de sangre por escarbar en este pecho casi vacío, (si logré encontrar pedazos mal pegados de algo que se podría llamar corazón).
Me veo en la obligación de botar ese corazón a la basura, pues ya no me sirve. Si volviese a guardarlo donde estaba dolería mucho, mi cuerpo lo rechazaría. Ya no es parte de mi.
Ese te lo regalé y si no te lo quedas, pues bien, déjalo en algún lugar. No me importa si en tu repisa o en una caja junto con todo lo que algunas vez te regale. En serio, ya déjalo. No lo hagas latir en vano.
Así me ahogo.
Me suben demonios por la garganta que se reproducen a velocidades insólitas. se me empiezan a caer por los ojos, no los quiero rodando por mis mejillas, no quiero que estos ruidos salgan de mi garganta.
Simplemente quiero que mi cuerpo termine de ahuecarse, que no le quede nada. Que deje de sentir.
Pero las cadenas, los grilletes siguen en mis tobillos y en mis muñecas. Y la llave, no la veo. No recuerdo quien me ató aquí, quien las tenia. Estoy así desde que puedo recordar cosas nítidas.
Si solo pudiera decirte, que quererte me mantiene viva, si pudiese decirlo sin rogar, dándote la posibilidad de que me dijeras que no, sin que fueras el responsable, me sentiría mas libre. Si pudiese cuidarte, también dejaría de sentir mi dolor para sanar el tuyo, así también podría respirar.
A estas alturas, el desgano me consume, ni comer ni hablar quiero. Tampoco beber, extraña cosa.
Escribir...tal vez, pero, estaria aquí diciendo locuras hasta que acabe mi vida.
Maldita Navidad. Esto también es tu culpa.