"Donde el alma no trabaja junto con las manos, ahi, no hay arte"
L. Da Vinci

miércoles, 4 de agosto de 2010

Me pierdo en esta tierra

La vida me teletransporta sin importarle lo que pase conmigo ni con mis extremidades. Voy de aquí par allá, en flashes misteriosos, llenos de humo a veces, de burbujas lo mas del tiempo.
Tiempo, tiempo. Me repito constantemente que todo estará bien.
La ropa me queda cada día mas vieja y mis botas favoritas no hacen mas que estorbarme.
Y a veces no entiendo nada de mi.
Por qué me llaman loca, por qué aun lo amo, por qué siento ruidos en mi pieza cuando no hay nadie.
No, no es escuchar algo esquizofrénicamente, solo el crujir de la madera como si alguien caminara por ahí.

Me muero por volver a estar envuelta en un trabajólico y tortuoso mundo, solo para probarme que soy mas eficiente que un jefe dictador esclavizador de seres vivos felices. Es una tontera quizás creer en esa especie de lucha no-violenta contra la opresión de los pequeños empleadores, medianos mejor dicho.
Te pagan bien por el derecho de poner su pie en tu trasero, te dan tickets para almorzar a cambio de que lo hagas en 3,5 segundos de pie detrás de algún perchero o cerca del baño.
En el fondo por necesidad acabamos vendiendo la poca dignidad que el mundo moderno nos permite tener.
No es por tener una visión negativa. Al contrario, he tenido mas jefes humanos que negreros en mi corta vida, y lo agradezco muchísimo. Pero odio que allá afuera, en la tienda donde compro milkyways o donde vitrineo, o en el transporte que uso para irme a la casa exista ese robo de dignidad.

Se me viene a la mente una especie de pacto con satán.

No sé solo divago mientras no hago nada.

En este momento reemplazo en una tienda y me va bien, es decir, todo está muy tranquilo y el trato no podría ser mejor.

Pero quizás mañana, quizás la gente como yo a la vuelta de la esquina esté sintiendo que su dignidad se fue a algún lugar, con maletas y que quizás algún día esté de vuelta.

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